José Muñoz

Límite y fotografía (2006)

Introducción, Catálogo 'Efímeros'

 

El documental es un estilo en el que por medio de una especial sensibilidad su autor expresa lo que ha visto materialmente mientras representa a otro nivel y al mismo tiempo su mundo interior. Esta capacidad de representación a distintos niveles es un aspecto de gran importancia en el desarrollo del proceso fotográfico, siendo por medio de su inherente plástica donde descubrimos su autentico valor, ampliado por la creatividad y el trasfondo intelectual del autor.

 

El proceso intelectual seguido por José Guerrero en el límite urbano va desde una primera acotación del tema: el crecimiento de la ciudad y sus límites espaciales tanto externos como internos; hasta una revisión no ya del espacio, sino del propio tiempo, por medio de la fotografía.

 

Pero, ¿cuáles son los límites reales de la ciudad?, de nuestras ciudades, ¿y cuáles fueron en el pasado? Los límites físicos que encontramos en los extrarradios sólo aparentan serlo, ya que una amplia historia nos devuelve el recuerdo de otros límites enterrados bajo nuestras ciudades, y cada vez que es necesario excavar en ellas, su mapa continua reconfigurándose. Es aquí y ahora cuando comprobamos que en la actualidad no existe espacio ni mente que no haya sido urbanizado, ni espacio natural que no haya sido construido (de algún modo), como en aquel mapa que confeccionaron los geógrafos de Borges, a escala real, para vanagloria de su rey.

 

Ese límite físico que ha permanecido inmóvil hasta hace pocos años, desde donde alcanzan mis recuerdos y mi conocimiento, es el mismo que trata José Guerrero en sus fotografías. Los límites concretos de su ciudad son los mismos en los que yo me apoyo, puesto que los dos participamos del mismo espacio y casi del mismo tiempo. A todos nos ha sorprendido este imparable y demoledor proceso que hemos visto evolucionar y expandirse hasta mas allá de lo que hubiéramos podido imaginar. Sus fotografías son el aquí y el ahora, son un corte transversal y concreto en un tiempo dado, en un espacio tan amplio que podría ser el reflejo en gran medida de un país, unido en sus formas, sus intereses y su cultura.

 

Por supuesto que este es un trabajo en el que se aprecia “imagen con mensaje”, donde el mundo interior y los recuerdos de su autor son el origen de esta búsqueda y, quizás también, de las posibles lecturas del complejo universo de los límites aquí representados. El límite visible, el único del que en principio puede participar la fotografía, le sirve a José Guerrero para hacer un amplio planteamiento sobre los otros límites. De este modo el fotógrafo opera de manera inversa al escritor para llegar en muchos casos a igual término, mientras éste construye conceptos e imágenes literarias con palabras, el fotógrafo esculpe con luz esos mismos conceptos que se dirigen al intelecto, mientras su forma visual susurra a las emociones, creando en esencia un discurso, literario.

 

Fue Kuleshov, aunque en otro ámbito, también fotográfico, y en ­­ tiempo, el que descubriera el gran poder de las connotaciones que puede provocar una sencilla secuencia, creando así un discurso visual de claro carácter narrativo y dirigido fundamentalmente a nuestras emociones. Y es desde esta narratividad desde la que José Guerrero participa, consciente de la gran influencia que la secuencia visual tiene sobre los potenciales lectores y, actores últimos.

 

Mientras las fronteras de los distintos países se han terminado de dibujar durante el aun reciente siglo XX, las ciudades han ido ampliándose generalmente sobre espacios que todos recordamos aún como yermos, y donde el límite campo-ciudad, rural-urbano era fácilmente reconocible hace no muchos años. Ese espacio de nuestra memoria, y en gran parte de nuestra infancia, ha desaparecido ya. Hasta en ese extremo nuestras vidas y nuestras ciudades se van semejando a otros modelos de ciudades, uniformadas y normalizadas según la ideología especulativa del momento.