Carlos Ordás

Órbigo (2008)

Fragmento, Catálogo

(…) Su mirada del Órbigo se desarrolla mayoritariamente a través del paisaje, primando el conjunto sobre el detalle, el todo sobre la parte. Alejado de cualquier tópico, su cámara se encuentra ciertamente más a gusto en espacios y momentos residuales, encontrando la belleza del objeto en las huellas del hombre y del tiempo sobre el entorno, y no tanto en la propia acción que las motiva. Espacios devastados, paisajes urbanos desolados, infraestructuras obsoletas por el paso del tiempo o destruidas deliberadamente. Todos ellos son escogidos por la cámara de Guerrero, dotándolos de un componente no tanto crítico como redentor: huyendo de toda concesión, reformula los conceptos estéticos para encontrar la belleza en la desolación, en el abandono. Contrariamente a lo que pudiera parecer con estas premisas, esas fotografías están revestidas de un estilo tan personal como claramente reconocible. Lo que a priori se muestra como una estética fría e incluso lejana, se transforma, a través del recorrido por todo su trabajo, en una marca de autor. Al igual que ocurre en sus composiciones, el trabajo total parece reforzar lo que cada fotografía nos ofrece individualmente, consiguiendo una visión globalizadora que enriquece el proyecto en su intención de conjunto. (…)